Asimismo, el saneamiento del río Aconcagua y del Estero Limache, que dejó libre de contaminación el Valle del Aconcagua, permitirá cumplir con las exigencias de los Tratados de Libre Comercio firmados por Chile; especialmente en la preservación de los aspectos fitosanitarios, en los cuales el agua limpia juega un rol clave. De esta forma, los productos agrícolas de exportación podrán ampliar su oferta a los mercados del primer mundo, aumentando el trabajo y la generación de divisas, gracias a que se regará con aguas limpias, y a que la superficie cultivada podrá crecer.
“Esval es un actor clave en la Quinta Región, por cuanto respalda su desarrollo económico y social. Sin agua, sin alcantarillado y sin tratamiento de aguas, el crecimiento es muy difícil”, explicó González, agregando que las inversiones de la compañía se planifican teniendo un horizonte de 20 años, lo cual implica que con las obras actuales han considerado el crecimiento de la población hasta el año 2025.
En total, durante el periodo 1999-2005, Esval invirtió US$370 millones en más de 950 obras de infraestructura, siendo las más relevantes la construcción de 16 nuevos sistemas de tratamiento de aguas servidas y 45 estanques de agua potable en las 33 comunas de su área de concesión. De esta forma, la cobertura de agua potable aumentó en la Quinta Región de 94,4 a 99,3%; la cobertura de alcantarillado subió de 79,9 a 91,2% y la cobertura de tratamiento de aguas servidas pasó de 48,2% a 100%.
Entre 2006 y 2010, Esval planea invertir alrededor de US$ 170 millones, los cuales serán destinados, principalmente, a la reposición de matrices de agua potable y colectores de aguas servidas. Una de las principales obras del período será la conducción de agua potable desde Concón a Zapallar, cuya primera fase, hasta Quintero, ya fue construida y, en la actualidad, se trabaja en el tramo Quintero Horcón para concluir el 2007 hasta Zapallar
Las inversiones en cobertura sanitaria realizada han permitido ubicar a Chile entre las naciones desarrolladas. En efecto, según el informe de Evaluaciones del Desempeño Ambiental, publicado por la OCDE en 2005, “desde fines de la década de 1990, Chile ha realizado una importante reforma del sector agua y los servicios sanitarios en lo que atañe al suministro de agua potable y los servicios de alcantarillado. Como consecuencia, se ha producido un formidable aumento de la provisión de infraestructura sanitaria de acuerdo con la regionalización y la privatización de las empresas de aguas. Hoy día, dos tercios de la población urbana está conectada a los sistemas de tratamiento de aguas servidas, y se planea continuar aumentando el tratamiento de las aguas residuales urbanas”.
De hecho, entre 1998 y 2005, la cobertura de tratamiento de aguas servidas en el país ha subido –gracias a las inversiones de las empresas sanitarias- desde 23% a 78%.
Asimismo, la inversión y uso de tecnología de punta durante los últimos años, ha permitido disponer de playas limpias, lo cual ha mejorado la salud de sus habitantes y garantizado el turismo y el desarrollo industrial y de servicios. De hecho, según el estudio epidemiológico realizado por los doctores Jaime Chiang y Carlos Henríquez, con mediciones previas y posteriores al tratamiento de aguas servidas por parte de Esval, la prevalencia de enfermedades infectocontagiosas como hepatitis A, tifus y paratifus exhibieron una importante caída a partir del funcionamiento del sistema de saneamiento del Gran Valparaíso.

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